Las cartitas al Niño Dios

Por: Darío H. Schueri

Por lo pronto, el Presidente Mauricio Macri no quisiera que las explosivas imágenes del distinguido centro francés se repliquen en casa en estas fiestas; su Ministra de Desarrollo Social asegura que ello no ocurrirá. Correrá mucha plata para evitarlo. Y no está mal. En el “mientras tanto” no se puede hacer otra cosa; el problema es que el “mientras tanto” ya lleva tres años.

El kirchnerismo reciclado estéticamente en Unidad Ciudadana ansía que al gobierno de Macri le vaya mal, pero no tanto como para que tenga que abandonar el poder antes (de que se consolide Cristina), ni tampoco como para que en una de esas se recupere y sea reelecto. Por eso Eduardo Duhalde esperará hasta último momento para jugar a su mayor capital político: Roberto Lavagna, el único, a nuestro criterio, que podría terciar con éxito entre Macri y Cristina. El resto es papel picado.

Paradójicamente, el “resto” del peronismo (que juntos no llegan a medir lo que ostenta Cristina sola) ambiciona lo mismo que el kirchnerismo con respecto del gobierno de Mauricio Macri.

Al final, los vectores siempre terminan uniendo al peronismo.

La sociedad en su conjunto le pide al Niño Dios un milagro: que sus gobernantes por una vez dejen de pensar en sus propios intereses, y cumplan con al menos algún párrafo de la sabia Constitución Nacional, que garantiza todos los derechos necesarios para vivir de manera decente. En todos los órdenes.

Tierra adentro

Esta semana que se inicia, la Cámara de Diputados comenzará a observar el Presupuesto provincial 2019 que pareciera -más allá de las insólitas observaciones del precandidato Marcos Cleri- de otro país.

Y así lo hicieron notar los propios senadores peronistas que lo apoyaron. En momentos de recesión contempla exenciones (también algunos incrementos tributarios) y mayor disponibilidad presupuestaria para obras. Lo que se dice “keynesianismo lifschizta”.

El pedido de las mujeres para que los senadores aprueben la media sanción de la Ley de Paridad difícilmente encuentre eco en la Cámara Alta. Menos aún la Ley ESI y, lamentablemente la Ley de Educación, de buena factura, pero insostenible en Senadores por las correcciones formuladas en Diputados, y admitidas como inconvenientes por el propio Gobernador, que recibió esas observaciones de manos del mismísimo Padre Ignacio.

El gobierno de Lifschitz está centrando su gestión – además de la originaria obra pública-  en los recursos medio ambientales con eje en la Secretaría de Estado de Energía, junto a la promoción de todos los programas pro activos de Producción.

En ambos casos, con estratégicamente cuidados lanzamientos en el mismísimo Salón Blanco de Casa de Gobierno. Y con dos mujeres como protagonistas: Geese y Ciciliani.

Candidaturas y algo mas

El Gobernador Miguel Lifschitz dará a conocer el cronograma electoral recién la semana que viene. Para los puristas conjeturales, eso podría contener varias lecturas. A nosotros no se nos ocurre ninguna.

Esta columna estaría en condiciones de asegurar que en el FPCyS no habrá primarias; y no porque alguien no quisiera. El Gobernador Miguel Lifschitz abonaba esa posibilidad, pero la habría descartado. Confían en su entorno que ya no notan en el radicalismo aliado vocación de ir a internas.

Precisamente, el radicalismo aliado (NEO y Frente Progresista Sur) está cerrando con Antonio Bonfatti su esquema de alianza electoral. “Deberá ser para antes de Navidad”, pretenden desde el “bonfattismo”.

Una vez acordados los términos de la nueva alianza frentista con los principales socios (negociaciones que se dan de manera paralela con los otros Partidos del Frente), sobre finales o inicio del año que viene recién se sabrá quién acompañará en la fórmula al lanzado titular de Diputados. “Antonio quiere un lugar central para la mujer en su armado”, condicionan desde su entorno; lo cual podría significar que la paridad de género no votada por los senadores, bien podría aplicarse de hecho en la conformación de las listas. No sólo en la Vicegobernación.

Mientras tanto en los otros frentes…

El peronismo deambula entre la largamente anunciada precandidatura de Omar Perotti y las hipotéticas aspiraciones de María Eugenia Bielsa y el representante del kirchnerismo auténtico (¿Marcos Cleri?).

El Congreso partidario autorizó – como siempre – la política de alianzas, generando que nunca falte un distraído que le pregunte al Gobernador Lifschitz si el FPCyS sellaría un acuerdo electoral con el PJ.

En Cambiemos, José Corral ya no solo tiene que lidiar en Buenos Aires para que desactiven la anticipada precandidatura de Federico Angelini; sino que ahora le habría aparecido el mismísimo Mario Barletta con números entre las manos (su nivel de conocimiento sería mayor que los de Corral y Angelini) que lo entonan para terciar en la conversación gubernamental.

Ojo con los Diputados

Tal como prejuzgáramos la semana pasada, la “clase política” da por sentado que el futuro inquilino de la Casa Gris surgirá de los “popes” preanunciados. Cualquier otra aventura se convertiría en eso: una hazaña. De allí que una banca en la Cámara de Diputados se convertirá el año que viene más que nunca en la presea más buscada.

En el peronismo es donde más se exprimen los algoritmos que les permitan calcular cuántos podrían sentarse en las mullidas bancas de la Cámara baja.

La gran dificultad que tiene el sistema electoral santafesino radica en que constitucionalmente quien obtiene la mayor cantidad de votos en la categoría Diputados, automáticamente se lleva 28 escaños. Quedan 22 para el resto del mundo.

Si finalmente Miguel Lifschitz optare por encabezar una lista de Diputados en las PASO (propia o la de Bonfatti), en las generales será cabeza de Diputados del FPCyS (o como se llamare) con ciertas posibilidades de obtener los 28 escaños; sea quien fuere el Gobernador.

De ahí en más, el resto del mundo especula matemáticamente con las 22 bancas restantes. A dividir en principio entre los dos grandes frentes restantes: Cambiemos y el PJ; junto a “la izquierda” hoy centralizada por Carlos del Frade y Rubén Giustiniani (si decidiese romper lanzas definitivamente con el PS) y quizás con el resto de expresiones satélites izquierdistas o “populares” que pudieran asomar en los telescopios políticos  (Evita, Ciudad Futura, etc,)

Oscar Martínez quiere volver a la Cámara de Diputados de la Nación y Alejandro Grandinetti quiere quedarse. Ambos son fieles discípulos de Sergio Massa.

En el Congreso rige la paridad de género, por lo tanto las chances “varoniles” son restrictivas. “Cachi” Martínez trataba de convencer a su contrincante interno del 2015 Eduardo Buzzi para encabezar una fórmula gubernamental que lo posicionara (a Martínez) en su puja nacional. ¿Y por qué no a Diputados provinciales?.

Cuidado con lo que no se advierte

Vamos a aportar de manera novedosa un elemento que con el correr del tiempo podría ser motivo casi determinante de debates, cambiando el eje gravitacional de las discusiones políticas y aspiraciones electorales: las fuerzas “pro vida”.

Amalia Granata ya “primereó” anunciando que encabezará una grilla de Diputados. Seguramente no estará sola; sabemos de otros entusiastas que quieren aprovechar la causa de los “pañuelos celestes” para llevarla a la Cámara de Diputados (de la Provincia y la Nación). Luis Contigiani junto a Julio Eggiman fueron los primeros ejemplos de ello.

Hay un amplio y silencioso espectro social que busca identificarse parlamentariamente con las consignas “Pro Vida”, y la familiar “Con mis hijos no te metas”.

El espantoso caso de una beba con cinco meses de gestación abortada en Entre Ríos, que sobrevivió diez horas en la chata del quirófano del hospital conmueve y moviliza.

Siempre se dijo que la política es dinámica y volátil.



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