Resúmen económico

Por: Jorge Moore (Dtor del IPEC Sta Fe)

 Mayo fue un mes de alumbramientos políticos de variadas dimensiones. Las variaciones interanuales de marzo, abril y mayo 2019 señalan que en términos interanuales resulta complicado encontrar indicios de mejora (hasta mayo), tanto en un indicador macro como el EMAE, como en sectoriales, industria, la construcción, producción de hierro, automóviles y motos con porcentuales inusuales, retroceso de las importaciones, ventas en supermercados por debajo de la inflación, y así por el estilo.

¿Es posible esperar que en los meses siguientes se modifiquen los indicadores? El pequeño aliciente surge de porcentuales del mes de mayo 19 con respecto a abril 19, algunos de los cuales presentan aliento positivos. Pero todo con fuertes restricciones, por ejemplo préstamos presenta en los interanuales valores bajos e incluso decrecientes, las exportaciones crecen y las importaciones disminuyen. Por lo tanto el saldo resulta positivo, pero es solo producto de la caída de la actividad económica. Hasta el momento los adelantos conjeturados para el año dan cuenta de señales débiles.

Destacable el aumento del 40 % de Agricultura y Ganadería que muestra el EMAE de abril pero no logra remontar otros indicadores de mayor ponderación como Industria Manufacturera, Comercio mayorista y minorista o Construcción.

Posiblemente la inflación disminuya y el cierre del año a diciembre ronde el 40%, siempre expuesto a accidentes de tránsito.

El dólar se sostiene con valores decrecientes y el Banco Central tiene cierta capacidad para contenerlo en las bandas fijadas. La tasa de política monetaria baja de las altas cumbres de mayo, pero continúa arriba del 62 %. Finalmente, se abre una camino empedrado de dudas, compromisos, alicientes y estudios con un horizonte de varios años, la firma del acuerdo Mercosur-UE, en buena hora. Como siempre, diciendo una obviedad, flota el resultado de las elecciones y el impacto sobre el tipo de cambio de capitales golondrinas que nuevamente apuestan a tasas de corto plazo elevadas. Y seguramente 30 alternativas posibles que duermen.

Lo obvio y errático del FMI, del REM y del Presupuesto Nacional con estimaciones para los 7 meses restantes del año:

Dentro de los pronósticos de inflación se presentan tres opciones de envergadura: la del FMI, con el 30.5%, en el nuevo memorándum de abril 2019, que eleva significativamente la conjetura inicial del acuerdo de octubre 2018 (el 20%); el de las autoridades económicas (Presupuesto 2019), con el 23%, que se mantiene a rajatabla como muestra arqueológica, y la del REM (Relevamiento del BCRA), con el 40,3%. Todos a diciembre de 2019.

El cumplimiento de las estimaciones exige una variación de precios que, al momento de ser lanzados, inician su ocaso. En el caso más elevado, por ahora, la estimación del REM exige una variación de precios del 2.3% mensual, para finalmente en diciembre de 2019 alcanzar el 40,3%. La conjetura del FMI exige una variación del 1.3% mensual y lo mostrado en el Presupuesto, un 0.4%.

Lo cierto es que van quedando pocos argumentos para explicar o fundamentar lo que se observa en los actuales niveles de inflación.  Pero aclaremos que mayo disminuye respecto de abril y abril respecto de marzo, o sea algo mejor que el primer partido de Argentina en la Copa América, pero estamos en la semifinal.

 Revoleo y surtido de números, los nuestros y los otros: Utilizando lo acumulado en los cinco  primeros meses (enero, febrero, marzo, abril y mayo), tanto para los IPC como para otros indicadores, se presume cuánto alcanzarán a diciembre de 2019, con tasas de ajuste del 1.5%, 2.5% y 3% mensuales. Con un promedio del 2.5% mensual en los 7 meses que restan, se obtiene el 41,4%. Con el 3% se alcanza el 46%. Y finalmente con el 1.5% logramos el 32%. Cualquiera puede hacer uso de su imaginación y avanzar con tasas mucho más elevadas o domesticar con duro optimismo el valor futuro mensual.

Para ver en qué sistema solar estamos, lo mejor que podemos hacer es recordar las cifras de Perspectivas de la Economía Mundial-Abril de 2019 del FMI, que muestran una realidad cruda con valores estimados para cerrar el año 2019 en términos de inflación: los países que superan la conjetura del 30.5% para Argentina son Irán, con el 31.2%; Sudán, con el 56.2%, y  Sudán del Sur (último país creado), con el 31.9%. En América se descarta Venezuela por ser de otra galaxia y el más próximo es Haití con el 13.5%. Otras estimaciones que podemos apelar son las producidas por The Economist que, en el caso de Turquía, país con el cual últimamente nos asocian, vaya a saber por qué, la estimación para el año 2019 supera el 16%. Países como Brasil y Chile tienen una estimación del 4% y del 2.1%, respectivamente. No sin razón “siempre son odiosas las comparaciones”, decía Don Quijote a Sancho mientras miraba estos números y fantaseaba el Hidalgo arremeter con su espada los molinos del aumento de precios. En los próximos meses veremos qué puede lograr (Don Quijote).

 Nivel General y Alimentos y Bebidas, dos buenos gráficos para hacerse los rulos:

Durante ese año el aumento de precios del Nivel General fue del 49%, algo similar en Alimentos y Bebidas. Por su parte, el dólar trepó un 114% y la tasa de política monetaria fue del 59%. Superan estos valores los anuales desde el 2014. Para el 2019 corresponden a 12 meses, mayo  19 / mayo 18. ¿Se puede  conjeturar que el 2019 (diciembre / diciembre) finalmente quede en un rango más bajo que lo observado en mayo / mayo, hoy en el 57% Los intentos de atenuar esta situación chocan contra la realidad, y las distorsiones se siguen acumulando con fuertes vaivenes de los precios relativos. Como se van dando los números, el Nivel General es probable que finalice por debajo del 2018, como para darle crédito a lo consignado por el Gobierno nacional en las recientes, aunque posiblemente un poco olvidadas ya, Medidas Económicas y Sociales: “Creemos que, habiendo empezado a estabilizar la cuestión cambiaria, llegó el momento de traer un poco de alivio a los argentinos, que tantos esfuerzos hicieron en estos meses difíciles para todos”. La extrema dureza del BCRA se supone que debería mostrar algún resultado, aunque se sabe que el país tiene una historia de inflación de al menos 75 años.

Pero, siempre un pero, el dólar en 12 meses (mayo / mayo) da cuenta de un incremento del 90% y la tasa de política monetaria pega un salto y llega al 72%. Respecto de Alimentos y Bebidas, pinta más complicado el panorama ya que el acumulado de mayo 19 / mayo 18 supera los años anteriores, y es posible que 2019 empate o supere al 2018. Siguiendo con las reflexiones para enfrentar la inflación, consultamos la respuesta que pone Fontanarrosa en boca de Aquiles releyendo la Ilíada: “El oráculo ha dicho que algún día sufriré una desgracia por mi costumbre de combatir en pantuflas”; moraleja: para combatir la inflación, zapatillas cómodas.

Inflación, dólar, leliq y tasa de política monetaria del Banco Central: Parte de la estrategia del BCRA es el control de la estabilidad de la moneda, ergo de la tasa de inflación, y pareciera que también del dólar. Para eso hace uso intenso de la tasa de interés en conjunción, primero con las Lebacs y actualmente con las Leliq y un control “férreo” de la base monetaria siguiendo recomendaciones recientes (memo de abril 2019) del FMI. Los éxitos no fueron llamativos desde 2016 al 2019. En la actualidad, con el aporte de u$s 57.000 millones del FMI, con una empinada suba de la tasa y una semiestabilidad acentuada de la base monetaria, los resultados, para ser suaves, están por verse. Se supone que algunas variables, que se podrían llamar monetarias, tienen efecto en el corto plazo, 6 meses, 1 año, 18 meses, y en el largo plazo todas las variables se ajustan, dicen algunos. Pero lo que observamos en las variaciones mensuales son los brincos alcistas del dólar y los precios. Esto último se puede analizar en el gráfico de variaciones mensuales a partir del año 2018 y específicamente luego de que los indicadores de precios y del dólar explotaron en septiembre. La Tasa de Política Monetaria doblega (por decirlo de alguna manera) al tipo de cambio, pero nuevamente en marzo de 2019 cobra fuerza y pega un nuevo salto. El BCRA redobla la apuesta y eleva la Tasa de Política Monetaria al nivel más elevado de los últimos años, el 72% anual o 6% mensual. Para visualizar mejor el baile con firulete de los indicadores, los presentamos en 12 meses y se obtienen conclusiones adicionales, especialmente el gráfico iniciado en el 2018. El recorrido del dólar es vertiginoso. Para no sucumbir al pesimismo y de acuerdo con el FMI, se observan en los 2020 registros positivos de crecimiento en el PBI y reducción de los precios. El reciente discurso de Guido Sandleris, presidente del BCRA, el 13 de junio luego de conocerse la inflación de mayo, dejó algunas cosas muy claras: la inflación baja pero es alta, por lo tanto persistirá en la “política monetaria estricta”. La duda es el tiempo necesario, para eso recurrió a los ejemplos de “países vecinos que habían convivido con inflaciones elevadas por décadas. Ordenaron sus cuentas fiscales, políticas monetarias consistentes y lograron dejar atrás el problema de la alta inflación”. Al final resulta sencillo, solo cabe esperar décadas y contar con la paciencia necesaria, no otra cosa.

Índice del Tipo de Cambio Real Multilateral, dólar, tasa monetaria: recomiendo mirar estos gráficos con ahínco, cuidado y tesón: El ITCRM, elaborado por el BCRA, muestra altibajos, pero en el 2018 se empina y evidentemente sigue al dólar (además de otras cuestiones como describe la metodología del BCRA). En todo esto siempre está la cuestión no resuelta (en cuanto al dólar), cuando sobrevuela la escasez. Los diversos gráficos con ITCRM permiten seguir con detenimiento tanto los valores mensuales y anuales, como las relaciones con variables significativas, que trascienden lo meramente financiero afectando al sector real de la economía, recordar las exportaciones y las importaciones. En los gráficos con valores mensuales, el dólar marca el derrotero del Índice de Precios, éste lo sigue con fidelidad y tozudez. Para una mirada de mayor plazo, el promedio mensual desde 2014 a mayo de 2019 del dólar fue del 3.2%, el IPC, del 2.6%, y el ITCRM, del 0.4%. Finalmente en mayo (respecto al mes anterior), la variación fue del 4.3%, 3.2% y 0.1%, respectivamente. En el gráfico del 2018 y 2019 recreamos los “picos escarpados” del dólar, tanto en enero, mayo y septiembre de 2018, como más recientemente en marzo de 2019. Para sumar vértigo con los números, aunque sean abrumadores tantos números mejor tomarlo con tranquilidad y ver los gráficos, se observa que el promedio de 12 meses para el dólar fue del 44%, la inflación, del 34%, y el ITCRM, del 4.1%, siempre dentro del período que va del 2014 a marzo del 2019, o sea 63 meses para recordar en cuotas partes de doce. Por si fuera poco atosigarse con los porcentajes anteriores, se agrega que en mayo de 2019 vs mayo 2018 el dólar pica en punta con una variación del 90%, la inflación, con el 57%, y el ITCRM, con el 18%. Dejamos para los amables lectores el gráfico con las variaciones de los últimos tres años y el inicio del 2019, y que cada uno saque sus propias conclusiones. Siempre resultan amigables las reflexiones de grandes pensadores frente a estas tinieblas de tantos números. El Dante, en la Divina Comedia, obviamente no puede dejar de reflexionar frente a la inflación: “Poeta fui y canté a aquel justo hijo de Anquises, que volvió de Troya después del incendio de la soberbia Ilión. Pero, ¿por qué te entregas de nuevo a tu aflicción? (la traducción sería Inflación) ¿Por qué no asciendes al delicioso monte que es causa y principio de todo goce? En otra parte habla de todo goce sin inflación, pero no pude encontrar aún en qué página y son más de 400.

Tasa real de interés, tasa de política monetaria. Atesoramiento, desvelos del BCRA y la costumbre arraigada de muchos argentinos, ahorrar en dólares. También los foráneos de acuerdo con sus horóscopos:

El atesoramiento de dólares ya venía fuertemente perfilado, aun con el cepo más duro o flexible. Pero no queda duda de que durante el Gobierno actual se incrementó, y como se puede observar, excepto en diciembre de 2016 por efecto del blanqueo, resultó positiva, pero en todos los restantes meses la cuenta es negativa. Los mayores montos se concentran a partir de mayo de 2018. En junio de 2018 se redacta el Primer Memorándum donde se solicita ayuda al FMI para enfrentar una situación muy complicada que hacía agua por varios agujeros y sin que nadie prestara un “dracma”. Uno de estos agujeros se terminó por llevar a Federico Sturzenegger. Ingresaron los primeros u$s 15.000 millones y duraron poco. Entre junio y octubre, se fueron u$s 11.904 millones por ventas del BCRA. Por lo escrito en la Segunda solicitud al FMI, en octubre 2018 y con nuevo memorándum, todas las críticas cayeron sobre las espaldas de Caputo. Esto le costó el cargo y se fue por otro agujero. Así es como luego del Segundo acuerdo, con aumento a u$s 57.000 millones, ingresaron u$s 5.668 millones en octubre y u$s 7.640 en diciembre, pero desde el 25 de septiembre, ya con otro presidente en el BCRA, Sandleris, se recibieron otros u$s 10.800 millones el 8 de abril de 2019. La suma hasta el momento, proveniente del FMI, es de u$s 39.094 millones; no parece poco y restarían en los próximos meses u$s 18.000 millones. En los próximos días deberían ingresar u$s 5.400 millones y un nuevo Country Report (Informe) con seguramente nuevas recomendaciones. Estamos seguros que, a diferencia de los reportes anteriores, en este caso no lo afectará al presidente del BCRA, ya que como comentamos anteriormente la pancarta que enarbola es que “la inflación seguirá bajando”. Pero veamos otro tema que suele quitar el sueño. La Tasa de Política Monetaria, la Inflación Mensual Anualizada y la Diferencia (tasa de política monetaria menos Inflación: se denomina tasa real de interés) entre los meses de enero de 2016 y diciembre de 2017, se observa lo siguiente: 31.15%, 28.58% y -2,57% (o sea una tasa  de interés real negativa), en los meses de junio y diciembre de 2018 (los peores meses donde descarrilamos) para los mismos conceptos: 54.26%, 61.77% y -7.52% (tasa de intereses real negativa). Para los meses de enero, febrero, marzo, abril y mayo de  2019, los porcentajes son: 61.53%, 53.34% y 8.20%  (tasa de interés real positiva), siempre en el orden planteado. En abril y mayo se inflama la Tasa de Política Monetaria (Interés) y supera la proyección de la inflación en 22% (tasa de interés real positiva).

No es cuestión de andar con pequeñeces. En el discurso mencionado de Guido Sandleris afirma que “la tasa de interés real sigue siendo positiva y lo seguirá siendo, ya son casi 9 meses de tasa real positiva”. En esto último tiene razón parcialmente. Las tasas positivas son mayoritariamente para los tenedores de Leliq o sea los bancos y seguramente grandes inversores, aunque debemos reconocer que aumentaron las tasas para la mayoría de los plazos fijos. Muy asociado a lo anterior, podemos ponerles números a la desconfianza (conviene mirar el gráfico para sobresaltarse), al salto de calidad o a la cabeza bimonetaria, y también a las tasas de interés real negativas. En el 2017 la cuenta de los Privados No Financieros resultó (negativa) u$s -22.000 millones. En el 2018, la cifra fue de u$s -27.000 millones y la suma de enero a mayo de 2019 alcanzó los u$s -9.532 millones.

El milagro de la inflación, ¿se reduce?, angosta una grieta, aprieta al dólar e inmoviliza la base monetaria, revisando las medidas más recientes:

 El 31 de marzo el BCRA resolvió también congelar la base monetaria hasta noviembre de 2019 en $ 1.343.000 millones, dejando solo el ajuste estacional de diciembre.

  1. b) En la reunión del 16 de abril, el Comité de Política Monetaria (COPOM) del Banco Central resolvió, atropellado por la inflación de marzo, reducir la tasa de actualización de las bandas de intervención del dólar y llevó las mismas a cero, manteniendo los valores de $ 39,755 y $ 51,448 hasta diciembre de 2019. En el límite inferior (de la banda del dólar) ni borrachos compran dólares, por lo menos hasta junio de 2019. En el límite superior tirará billetes dólares sobre la mesa por un monto de hasta u$s 150 millones diarios y tratará de recoger pesos.
  2. c) Como todo cambia, el 29 abril resolvió que puede intervenir si el dólar se ubica por debajo de los $ 51,44  (anteriormente llamada zona de no intervención ZNI), y si se ubica por encima de los $ 51,44 arremete (el BCRA) vendiendo hasta u$s 250 millones diarios y por debajo de los $ 39,75 no se le mueve un pelo y ni compra ni vende. Para evitar males mayores bajo la consigna de curarse en salud, se agregaron también torniquetes por arriba y por abajo a la base monetaria. Visto lo anterior, la sesuda conclusión que uno puede construir es que a la base monetaria no le quieren dar la posibilidad de parecer agrandadita y otro tanto con el dólar, y si es posible acorralarlo. Algo pueden lograr, y el presidente del BCRA invocando a los Dioses Griegos, Pluto, Demeter y Mercurio, dice: Esperamos que la inflación de junio sea menor que la tuvimos en mayo” (discurso del 17 de junio), y “también alcanzar una tasa mínima de 62.50 %” (COPOM comunicado del 15 de junio). Estoy convencido de que con semejante ayuda se puede lograr, y mal no vendría.

Agregado final, controles múltiples, acuerdos y el nombre que se nos ocurra:

 Como estamos en similares condiciones que el mes anterior, con las vecindades de elecciones nacionales a corto plazo, podemos repetir lo que dijimos y ampliarlo. En Argentina contamos con un largo historial de planes y es lo que seguramente veremos en el futuro bajo denominaciones de controles, acuerdos, congelamientos, todos muy bien documentados en una amplia bibliografía. Uno de los primeros fue a partir de la Segunda Guerra Mundial mediante ley del Congreso en 1939. Luego le sucedieron distintos formatos tal como los denomina Utrera, planes ortodoxos, heterodoxos, populistas. La denominación común es que no resultaron exitosos, salvo el impacto inicial en algunos casos. Uno de los más completos y que duró varios meses fue el Plan Austral, iniciado el 14 de junio de 1985. Las principales medidas adoptadas simultáneamente fueron: La reforma fiscal (no financiar al Tesoro), reforma monetaria (cambio de moneda, se sacaron tres ceros al Peso Argentino y nació el Austral que duró hasta octubre de 1991), congelamiento de salarios, tarifas y tipo de cambio, congelamiento de precios, tabla de desagio para los contratos anteriores al plan y eliminación de la indexación. Los primeros problemas empezaron al año siguiente en 1986, y en 1988 aparece una reforma tratando de arreglar los desajustes bajo la denominación Plan Primavera. No obstante, el Plan Austral cumplió con el objetivo de bajar la inflación con costo social controlado. Los problemas posteriores fueron más bien originados en cuestiones estructurales no resueltas. La consecuencia de todo lo anterior fue el inicio de la Convertibilidad y la creación de una paridad con dólar de 1 peso = 1 dólar. Otra historia, otro plan.

Y muy recientemente recordaron otro plan de inflación cero, el del período del ministro Gelbard, que asumió en mayo de 1973 con Cámpora, y que luego continuó con Perón, a partir de octubre de 1973. Pero en octubre de 1974 se aleja como ministro con el cambio de gobierno. En este breve período se plantearon muchas leyes, inflación cero, un llamado Programa de Reconstrucción y Liberación Nacional. Las principales medidas fueron instrumentadas bajo el denominado Pacto Social. Las medidas comprendían congelamiento de precios, alza de salarios y congelamiento de las negociaciones colectivas por dos años. Todo esto se traducía en el ACTA DE COMPROMISO NACIONAL firmado por el movimiento obrero, por los empresarios y por el Gobierno. Objetivo explicitado: aumento de la participación obrera en el Producto Bruto Interno. Pero algunas consecuencias económicas se fueron acumulando: retrasos en los precios fijados (tarifas y tipo de cambio), aumentos de salarios y beneficios que entraron en contradicción con lo anterior. Tipo de cambio preferencial para importaciones (crisis del petróleo) y siempre bajo el objetivo de no derramar aumentos sobre los salarios. Algunos números: cayó la inflación a la mitad, del 70% al 35% en 1974, pero muchos acontecimientos se precipitaron. Gelbard pudo mostrar que en julio de 1973 el IPC marcó cero y los Mayoristas -0.8%. Recordemos que Perón murió en julio de 1974 y asume Isabel Perón. En tanto el área económica es conducida por Gómez Morales, a partir de octubre de 1974. En junio de 1975 asume Celestino Rodrigo. Bajo su mandato se produce una fuerte devaluación, aumento de tarifas, huelga general en julio y fuertes críticas a las medidas anteriores. Renuncia López Rega. Se suceden una serie de ministros en el área económica: Bonami, Cafiero, Mondeli. En marzo de 1976, las Fuerzas Armadas deponen al Gobierno y se ingresa plenamente en un período perverso. Los números fueron duros. En 1975 la inflación alcanzó el 182% y en 1976 se desmadró con el 444%. Finalmente, siempre nos faltan 5 para el peso o las tan remanidas reformas estructurales. Y nuevamente otra historia aparece con Martínez de Hoz: devaluación, unificación cambiaria, libertad vigilada con los precios, suspensión de las convenciones colectivas, con aumentos fijados por el Estado, suspensión del derecho de huelga, nuevos valores para las tarifas de los servicios públicos, política monetaria contractiva, tablita cambiaria, o sea nada nuevo bajo el sol, la luna, las estrellas, la lluvia y las radiaciones del más allá.

 



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