Cuarentena, política y economía.

El escritor y periodista Jorge Asís definió que al gobierno no le queda otra más que aferrarse a los éxitos de la lucha contra la pandemia generada por el SARS-CoV-2, para evadir el desastre económico por venir, lo cual es técnicamente cierto pero socialmente rebatible. “Es una falsa dicotomía economía o salud”, sentenció – no sin razón – el Presidente Alberto Fernández.

 

“Un buen susto puede más que mil consejos”, dice un proverbio árabe. Tal como lo señaláramos hace un par de semanas, el miedo a morir por coronavirus (aunque el índice de letalidad masiva es discutible aún entre los científicos) “gracias” a las dantescas imágenes de ataúdes apilados en Nueva York, hizo que por ejemplo el uso del barbijo o “tapabocas” sea una prenda mas con el que salimos a la calle. De todos modos, el barbijo no empodera por sí mismo como las capas de los superhéroes. Hay que seguir tomando otras precauciones, según aconsejó el Dr. Juan Claus, virólogo de la UNL.

Precisamente el encargado de la cátedra de virología de la FBCB resumió con una oportuna terminología deportiva el devenir de la pandemia, al menos en Santa Fe: “el primer tiempo lo vamos ganando; aún resta jugar el segundo tiempo” (la llegada del invierno).

El Presidente Fernández, aún con los fantasmas de la “decretoína” sobre su gestión, cada vez que tiene que tomar decisiones trascendentes – como ampliar el período de aislamiento – consulta con su Buró de científicos y luego con los gobernadores. En este caso, dejó librado a los líderes provinciales la interpretación del nuevo DNU que extiende y a la vez flexibiliza la cuarentena.

De esta manera, serán los gobernadores – dentro de las pautas fijadas por Nación – quienes tendrán la responsabilidad, a partir de este lunes 27, de liberar actividades productivas y comerciales en sus territorios. “O sale por consenso o por espanto”, supo definir alguna vez el ex Gobernador Reutemann ante una medida a tomar. Es la dramática disyuntiva a la que se enfrentan los mandatarios de todos los niveles.

Nadie quiere contagiados en su terruño (al fin y al cabo son políticos, y además de cuidar a sus ciudadanos también vigilan su capital electoral) pero son conscientes que si no consensuan, las cosas se les pueden ir de las manos. La tolerancia económica de la sociedad está llegando al límite.

Al Gobernador Perotti se le acumulan en su escritorio carpetas con catastróficos inventarios que le acercan las entidades, junto a los petitorios de apertura de actividades de organizaciones de la sociedad civil; desde los peluqueros hasta Colegios profesionales, pasando por los oficios más rudimentarios. Nadie quiere depender de la dádiva estatal; conocen sus peligrosos efectos colaterales.

Sesiones para los libros de historia.

El jueves pasado Alejandra Rodenas y Miguel Lifschitz quedaron en los anales de la historia parlamentaria santafesina. El COVID-19 hizo que las sesiones preparatorias y extraordinarias de ambas Cámaras se realizaran de maneras inéditas.

La Cámara de Senadores sesionó de manera telemática; mientras que Miguel Lifschitz, reelecto al frente de la Cámara de Diputados, trasladó el recinto de sesiones al Paraninfo de la UNL. Fueron dos originales sesiones simbólicas que difícilmente puedan repetirse, sobremanera en Senadores. Mientras que los diputados si quieren seguir haciéndolo allende el recinto, deberán buscar otra locación.

Por ejemplo, los 19 senadores bien podrían utilizar las 50 bancas de la Cámara de Diputados para mantener el distanciamiento físico o personal (erróneamente llamado distanciamiento social); y los diputados podrían adaptar el amplio salón de exposiciones del vecino museo Rosa Galisteo, ubicado a escasos metros del Palacio. O con la flexibilización vigente, ambos retornar a los recintos.

Lifschitz fue reelecto hasta el 1º de Mayo del 2021 al frente de la Cámara de Diputados, con enjundiosos discursos favorables a su accionar; de propios y ajenos, como el del brioso titular del bloque peronista Leandro Busatto, quien dejó atrás las diferencias de los aciagos días de la Ley de Necesidad, y expresó su confianza "en Miguel Lifschitz como hombre de Estado, construcción de consenso, diálogo y escucha a sectores minoritarios como lo demostró en estos meses a pesar de las diferencias". Busatto hizo notar, curiosamente, una obviedad constitucional: Lifschitz está en la línea sucesoria del gobierno.

El 2021 y la deconstrucción política.

Felipe Michlig y Miguel Lifschitz desmontaron la estructura conceptual de no hablar de política, menos electoral, hasta después de la pandemia del coronavirus. Pero impactantes declaraciones de ambos al colega rosarino Pablo Fornero descorrieron el velo.

La primera estocada la lanzó el senador sancristobalense Michlig, al sostener que “Lifschitz no es número puesto para la candidatura a senador nacional”, postulando además que el radicalismo es el que debe encabezar la lista de un armado opositor bien amplio. “No hay que especular hacia el 2023 y hacerlo en 2021” puntualizó Michlig, que quiere un “frente de frentes” con el PRO y el socialismo para enfrentar al actual oficialismo peronista: “queremos volver a gobernar la Provincia en el 2023”, se esperanzó.

El diputado radical Fabián Palo Oliver tiene sus propias convicciones: “desde el radicalismo progresista de Santa Fe vamos a resistir el intento para que el PRO se sume al FPCyS. Demasiado con que la sea parte del Frente Conservador Nacional”, twiteó.

Consultado Maximiliano Pullaro, líder del sector radical NEO al que pertenece formalmente el senador Michlig, y presidente del sólido y homogéneo bloque de diputados radicales (encolumnados detrás del liderazgo político de Miguel Lifschitz), coincidió en que “todos tenemos pretensiones de liderar la etapa que viene, pero lo importante es el programa que debemos ofrecer a la provincia, armando un Frente Democrático Republicano y de Gestión, que pueda volver a poner en Marcha Santa Fe”.

Recordarán los lectores que en esta columna, casi horas antes de la crisis viral, hablábamos de la construcción política del ex Embajador Mario Barletta junto a sectores del PRO y del propio socialismo. También ciertas movidas del ex Intendente José Corral que podrían tener algún vaso comunicante con la movida descripta.

Miguel Lifschitz no les esquivó al bulto y blanqueó sus aspiraciones senatoriales: “no descarto en absoluto la posibilidad de poder encarnar un proyecto político, representar al Frente Progresista el año próximo en el Congreso” avisó, para inmediatamente enviarle un mensaje a su archi-rival Omar Perotti, utilizando la figura presidencial para tal fin: “La impronta del Presidente apunta a terminar la grieta” calificó, para agregar que “el presidente Fernández ha marcado una impronta muy clara, y eso debería trasladarse a los ámbitos provinciales”.

A días de un nuevo discurso gubernamental, en este caso el 1º de Mayo cuando Omar Perotti deje inaugurado el período ordinario de sesiones legislativas, Miguel Lifschitz hizo notar que “no era habitual ese clima político, esa descalificación agresiva en la provincia. Santa Fe siempre se había caracterizado por un clima de convivencia muy reconocido”. Pero fue el clima que instaló el gobernador Perotti desde que asumió”, facturó.

Desde el peronismo, nadie acusó recibo de lo que ocurre en la otra vereda política: el Senador nacional Roberto Mirabella solo atinó a decir que “nuestra principal preocupación en estos momentos es seguir junto al Gobernador Perotti aplanando la curva de contagios del coronavirus; dejamos la política partidaria para más adelante”.

Nueva etapa del aislamiento social. Nuevos desafíos para los gobernantes que pondrán a prueba sus templanzas y criteriosas decisiones.



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