Caso vicentín: Alea jacta est (la suerte está echada)

Por Pablo Olivares (@polivares3)

 

Los conflictos políticos y sociales no son procesos secuenciales donde los movimientos responden a un “orden de batalla” definido al comienzo. Sino que, al ser regidos por las leyes del caos, hay hechos que cambian totalmente la dinámica, rompen el orden inicial y hasta los actores repiensan sus tácticas.

 

 

INTERVENCIÓN CONCRETADA, UN PUNTO DE NO RETORNO

 

La efectivización de la intervención de la empresa concursada (curiosamente aceptada mansamente por sus ex directivos pese a que juez del concurso les anticipó en reserva de su criterio contrario al DNU) fue un hecho táctico transcendental: un punto de no retorno. No en el aspecto jurídico sino por realizad económica.

El negocio de la empresa no es la siembra sino la compra de granos donde la confianza del productor es esencial. ¿Qué productor va a entregar ahora granos a una empresa con tan imprevisible destino? ¿Qué tan efectivo puede ser un control judicial del concurso sobre la actividad futura de la empresa si los interventores lograron imponerse ante la impotencia de un juez y la aceptación de los ex directivos que roza el abuso consentido?

Desde ahora los propios dueños de Vicentín serán los que apoyen la expropiación, aunque soterradamente para que la propia comunidad no los quiera linchar sospechando que la usó cual condón para conseguir impunidad y que no le expropien las otras empresas que pertenecen a la familia (muchas fuera de Avellaneda) porque el paquete accionario mayoritario no es propiedad de la empresa intervenida. Esta situación de empresas del Grupo Vicentín que no entrarían en la expropiación explica en gran medida el por qué algunos intendentes de la oposición apoyaron o mostraron indiferencia ante la intervención e iniciativa de expropiación.

Es muy simple: Si no sale la expropiación al grupo Vicentín les devolverán puros "escombros", una quiebra segura y ninguna indemnización.

A los ex directivos parece que aún no les cae la ficha de que el Presidente les concedió la reunión en Olivos como “carnada” para exigirles a cambio la previa aceptación del DNU y que se efectivice la intervención. Con la aceptación del DNU y concretada la intervención, ya no los necesita. Para el daño colateral hecho al Gobernador que quedó mal parado habrá tiempo y con

 

qué repararlo o "compensarlo" (en esas lides es lo primero que ya se tiene abrochado).

 

 

LA BATALLA LEGISLATIVA

 

Ahora el Gobierno Nacional se concentrará en la batalla legislativa en el Congreso. Ya está "juntando fierros" para ese objetivo.

Comisión Bicameral investigadora del caso Vicentín y denuncia AFI a Macri por lavado vinculado al mismo caso: "ablandar" al PRO puro o negociar (el viejo método del "dedo en el gatillo").

"Secuestro" de obra Portezuelo del Viento para negociar voto transversal mendocino. “Expropiación Vicentín por Portezuelo”. Y de paso poner en encrucijada a Cornejo de elegir entre una crisis interna en Mendoza o un conflicto en Cambiemos.

Concesiones a sectores de centro izquierda ruralista para participar en la post expropiación (por ejemplo, el esquema mixto Estado - Cooperativas - Gremios como impulsa Buzzi). Para el sector cooperativo es pura ganancia este escenario.

A eso sumar los votos de los que no son fuerza propia pero que pertenecen a provincias donde el tema Vicentín no tiene repercusiones mayores o que no puedan persuadirse con “espiritualidades”, eufemismo con Copyright de Jorge Asís.



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