Juez Lorenzini: ¿Héroe o villano?

Por: Darío H. Schueri

 

El pedido de la IGJ santafesina al juez Fabián Lorenzini tiene una excluyente finalidad política: conjurar las “puebladas” de aquí en más, puesto que al ser por tiempo “indefinido” (hasta que se acuerde la manera de “rescatar” la empresa) no habría motivos para nuevas movilizaciones. Sería el salvavidas político de Omar Perotti. El envío al Congreso de una ley de expropiación de Vicentín, además de escalar el conflicto social, lo obligaría fatalmente a definirse.

 

 

“El 11 de junio el Presidente de la Nación recibió en Olivos a los directivos de Vicentín en una reunión en la que estuve presente; y éstos le pidieron la intervención del Estado, diciéndole con claridad: “nosotros perdimos la empresa el 4 de diciembre cuando no pudimos pagar, y en este negocio cuando alguien no paga pierde confianza y está afuera”; de allí el pedido de intervención al Presidente”, declaró el Gobernador santafesino Omar Perotti al canal de noticias C5N.

Fue entonces cuando el Gobernador, según admitió, se puso a trabajar inmediatamente “junto con el gobierno nacional” completó, en lo que el pasado viernes se conoció – dos horas después del trascendente, liminar y polémico fallo del Juez Lorenzini-  como el inicio del rescate de Vicentín, “solicitado por sus propios dueños” según el Gobernador, a través de un escrito de 51 fojas mediante el cual la Inspección General de Personas Jurídicas de la Provincia de Santa Fe solicita la intervención judicial de Vicentín S.A.I.C.

Dos horas antes de recibir la solicitud gubernamental, el Juez Fabián Lorenzini había ordenado la restitución de sus cargos a los directores de la firma, y rebajado de “interventores” a “veedores” a las personas enviadas por el gobierno nacional, quienes antes de retirarse de la firma protagonizaron un lamentable episodio, al intentar llevarse consigo documentación.

Inmediatamente de conocido el fallo del Juez Lorenzini, el Gobernador Perotti viajó a Olivos para encontrarse con el Presidente Alberto Fernández, a los fines de coordinar la avanzada final para contrarrestar la movida popular que se estaba anunciando para las próximas horas - el sábado -  en todo el país. A la salida, el Primer Mandatario santafesino responsabilizó al Juez Lorenzini por la expropiación de la compañía, si no aceptaba la propuesta de intervención judicial de Vicentín S.A.I.C. y conformación de un Órgano de Intervención, en este caso integrado por los interventores que había designado el gobierno nacional, sumado a uno por la Provincia de Santa Fe.

El pedido de la IGJ santafesina al juez Fabián Lorenzini tiene una excluyente finalidad política: conjurar las “puebladas” de aquí en más, puesto que al ser por tiempo “indefinido” (hasta que se acuerde la manera de “rescatar” la empresa) no habría motivos para nuevas movilizaciones. Sería el salvavidas político de Omar Perotti. El envío al Congreso de una ley de expropiación de Vicentín, además de escalar el conflicto social, lo obligaría fatalmente a definirse.

El sábado por la mañana, mientras los pobladores de ciudades y pueblos del país preparaban sus autos, camionetas y tractores para salir a las calles, rutas y plazas, en repudio a un modelo de política que consideran llevaría al país a una “bolivarización”, el propio Presidente Fernández dobló la apuesta con exabruptos institucionales y jurídicos al Juez Lorenzini, conminándolo a aceptar la propuesta del gobierno de Santa Fe, caso contrario procedería al inmediato envío al Congreso de una ley para expropiar la empresa concursada, en una extraña conjugación dialéctica del verbo infinitivo “procedería”, al imperativo “la decisión de intervenir Vicentín está tomada”.

Naturalmente el Juez Fabián Lorenzini no se dejará impresionar por presiones políticas, por más avasallantes e intimidatorias que suenen, y responderá al pedido – jurídicamente bien fundado y corrector del ilegal e inconstitucional DNU presidencial,  según expertos -  de la Inspección de Personas Jurídicas de Santa Fe, conforme a derecho.

 

¿Precuela de otra 125?

 

Mientras de un lado y del otro del abismo (ya no grieta) estrujan la Constitución y las leyes para digan lo que les interesa a las partes, el “caso Vicentín” sociológicamente ya es de “la gente” (difusa y global expresión sociológica) a partir de la gran movida nacional del sábado por la tarde.

Salvo en Avellaneda – Reconquista, en el resto del país la firma industrial cerealera exportadora Vicentín – como lo fueron en el 2008 las “retenciones móviles” – es el tangible argumento social para oponerse a lo que un amplio sector de la sociedad (80% según algunas encuestas) considera el germen de una escalada autocrática en Argentina. Bastaba leer las consignas en las pancartas. Ninguna aludía a Vicentín. Todas pedían que se respete el Estado de Derecho, la propiedad privada, en definitiva, la Constitución y las leyes. Así de simple.

 

Vicentín  y la política santafesina.

 

La Cámara de Diputados, a instancias del interbloque del FPCyS, acompañado explícitamente por otras bancadas – y cierta reticencia del peronismo – ingresó el jueves un proyecto de Ley con tratamiento preferencial para una sesión, a los fines de otorgarle al Gobernador Perotti “las herramientas” que le permitan a la compañía en problemas una salida “a la santafesina” esto es con la participación del estado santafesino, los obreros y el movimiento cooperativo agrario.

Deducimos que, salvo el oficialismo que no reveló el secreto, el resto de los legisladores el jueves desconocían el escrito de 50 hojas que el Gobernador Perotti, a través de la IGJ, enviaría horas más tardes al Juez de la causa. Tal vez esa información no hubiera alterado el áspero y por momentos agresivo debate que se dio, pero lo hubiera encarrilado hacia otros andariveles.

En el FPCyS consideran que el escrito de la IGJ no invalida, por el contrario sustenta el proyecto de Ley presentado, toda vez que la salida negociada entre gobiernos (Nación y Provincia), empresa y privados “nacionales” está contemplada en el mismo.

Al final, todo desemboca en la trascendente decisión que debe tomar aquel hasta ahora ignoto titular del Juzgado N°2 de primera instancia en lo Civil y Comercial en Reconquista, Dr. Sebastián Lorenzini.

Y de lo que quiera el Instituto Patria.

“Hoy te convertís en héroe”, lo alentó el capitán Javier Mascherano al arquero argentino Sergio Romero en aquella noche paulista del mundial 2014. Lorenzini está en la misma posición de “Chiquito” Romero. Nadie quisiera estar en sus zapatos porque, a diferencia del arquero de la selección argentina, Sebastián Lorenzini no sabe – quizás no le interese – para quien sería el héroe; o el villano.



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