Argentina en fase rebelde.

Por: Darío H. Schueri

 

Los gobernantes no miran el termómetro de la calle. La “virtualidad”  les hace perder contacto con la realidad. Eso es más peligroso que el mismo virus.

 

 

Por más que algunos obtusos negacionistas insistan en evadir la incómoda realidad, etiquetando culposamente de “anticuarentena” a prácticamente toda una sociedad devastada moral y económicamente, ésta le está mostrando cruelmente a los gobernantes que algo hicieron mal allá por marzo: “el error fue no cerrar bien por 8 semanas, y que la cuarentena firme durara solo 21 días”, nos señala en un twit Andrea Gentil, periodista científica, licenciada en comunicación social.

De otra manera no se entiende que exista una población intrépida, con conductas irreverentes y hasta suicidas, que desafían al virus en el momento de mayor circulación. Deberían entender los gobernantes que cuánto más contagios y muertes (“por” y “con” COVID-19) existan, mas recelo cargará la población hacia ellos.

Ni los taludes, ni las zanjas, ni algunos empleados con cara de oficiales de las SS cumpliendo órdenes esquizofrénicas de ciertas autoridades comunales y municipales pudieron detener el virus; sencillamente porque no estaba. Ahora que está, se liberó todo. Era en abril, mayo, junio, porque no julio, cuando se debía haber seguido trabajando y educando, mientras se preparaba el sistema sanitario que ahora colapsa; y hoy precisamente habría que cerrar todo, como en marzo.

 

El veto que incomoda al peronismo.

 

Perotti tiene en sus manos “salvarle la ropa” al peronismo.

No fue casual que el veto a una ley, votada también por el peronismo de ambas cámaras, para otorgarle una suma de dinero a docentes reemplazantes y aspirantes a reemplazos, se emitió y comunicó a la legislatura inmediatamente después de la última reunión de la paritaria docente.

¿Fue reflejo de un acuerdo tácito entre el Gobierno y la dirigencia gremial para que el gobernador no se deje atropellar por la iniciativa legislativa, y el gremio docente no tenga que definir que reemplazante cobraría y quien no cobraría esa suma?.

Los Diputados “por unanimidad” insistieron en la Ley, rechazando el veto de Perotti, sin siquiera considerar el texto alternativo, en el cual se propone derivar la cuestión de los aspirantes a reemplazos al Ministerio de Desarrollo Social, para que éste les otorgue una especie de “IFE santafesino”.

Ahora el problema político interno en el peronismo saltará en el Senado, donde los 12 peronistas tienen la opción de convalidar lo que sus “compañeros” hicieron en Diputados. O aceptar de manera piadosa el paliativo del texto alternativo del Poder Ejecutivo.

El radicalismo senatorial, al decir del jefe del interbloque Felipe Michlig acompañará la decisión de sus correligionarios diputados; su compañero de bancada Lisandro Enrico actuará en consecuencia, pero es de la idea de conversar con el peronismo (cuya composición interna dual torna difícil diálogo alguno) para votar el texto alternativo enviado por el Gobernador, con un firme compromiso de la Casa Gris para que implemente lo antes posible el “IFE provincial” para aquellos docentes reemplazantes y aspirantes a reemplazos.

Quedaría la opción de que Perotti le salve la ropa al peronismo, comprometiéndose a ejecutar lo que relata Enrico, y que el veto sea cajoneado en Senadores.

 

Perotti en su laberinto.

 

El sábado, Omar Perotti convocó de manera virtual a los funcionarios de todos los niveles – más de 400-  para instarlos a trabajar de manera firme e incansable para enfrentar las consecuencias del virus que no deja de contagiar. Y de paso mostrar un gobierno amalgamado, aunque sea contra el COVID-19.

El Gobernador no las tiene todas consigo; a las tribulaciones del coronavirus y el malestar general del cual hablábamos, se le suma la bronca de los estatales de todos los niveles – la policía también - por lo que consideran un mal arreglo salarial. Personal de la salud y docentes, sobremanera los aspirantes a reemplazos, encabezan los nerviosos reclamos.

Perotti está compelido a revertir esos y otros malos tragos, como los ocurridos en Venado Tuerto; ó el veto antes aludido, la adhesión a la Ley de ART, que si se trataba en Diputados corría igual suerte que el veto, las leyes de Conectividad (a cuyo anuncio de apoyo crediticio fue invitado por el Poder Ejecutivo a participar Miguel Lifschitz) y veremos cuando ingresen – dicen esta semana - las leyes de reforma policial y seguridad. Hay un futuro incierto.

 

¿Y el gabinete?

 

No pocos susurran, cada vez con menos sordina, cambios en el gabinete. ¿Qué podrían hacer otros que no hiciesen los actuales ministros?. Y más aún cuando quien para muchos, incluso partidariamente, debería estar afuera, está más firme que nunca.

Sospechamos que hasta el 10 de diciembre nada podría ocurrir. “No hay que cambiar de caballo a la mitad del río”, reza el refrán. Y este río es muy torrentoso.

 

El PRO se rearma para dar batalla.

 

Con la presencia – virtual- de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, entre muchos otros referentes a nivel nacional que participaron de un “campus virtual”, el vicepresidente del espacio y diputado por Santa Fe, Federico Angelini hizo notar que el sector tiene “enormes desafíos de cara al 2021 y al 2023”.

Precisamente Angelini, junto a radicales en Juntos por el Cambio como Mario Barletta y José Corral, aspira a formar parte de listas electorales el año que viene, mientras aguardan qué decisión tomará la insondable Amalia Granata, jugadora apreciable a la hora de cosechar votos “anti K”.

Todo ello en un contexto de contagios, muertes, rebeldías y desaliento. Más fácil no la puede tener el SARS-CoV-2.



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