Año nuevo electoral. ¿ilusiones nuevas?

Por Darío H. Schueri

 

Con cada acto electoral una parte de la población, se supone que la que va a votar, (que no ha variado mucho con el paso del tiempo, a pesar del escepticismo de muchos) renueva la esperanza en quienes habrán de regir los destinos de las comarcas donde vivimos. Dios nos bendiga a los ciudadanos con la virtud de la tolerancia y sentido de responsabilidad social para ayudar a los futuros gobernantes bien intencionados, a cumplir con su misión de hacer las cosas correctas para nuestro bien, el de nuestra comunidad, y de todos los seres que habitamos cada rincón que ellos habrán de administrar.

 

Otra vez a las urnas. ¿Cuándo?

 

Dichas estas pretendidamente profundas palabras iniciales, vayamos a lo que hicimos desde siempre, y haremos durante el 2023 con la honestidad profesional, aun en los posibles yerros, que nos distingue como “obreros de la palabra” (diría Santiago Mascheroni): narrarle a nuestros lectores lo que está pasando, presuntuosamente analizarlo, y quizás presuponer lo que podría llegar a suceder en el fungible mundo de la política.

 

Elecciones Nacionales

 

De tal manera, y de acuerdo lo establecido por Ley nacional, el 13 de agosto de este año serán la PASO y el 22 de octubre, la elecciones generales para elegir Presidente, vice, diputados y senadores. De ser necesario un balotaje, será el 19 de noviembre.

 

Elecciones Provinciales

 

En la Provincia de Santa Fe, la Constitución establece que las autoridades deben ser electas entre tres y seis meses antes del traspaso del mando que es el 10 de diciembre.

Entonces, las fechas límites serían entre el 11 de junio y 10 de setiembre; pero como existen las PASO, éstas deben ser convocadas entre los 42 y los 80 días anteriores a los comicios generales.

 

Que dice el gobierno de Omar Perotti

 

La ministra de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos Celia Arena les dijo hace diez días a los partidos políticos que el Gobernador Omar Perotti, con la intención de acortar la transición, convocaría a elección general “entre el 27 de agosto al 10 de septiembre”, en tanto las PASO se celebrarán “a fines de junio (25) o principios de julio (02)”.

El anuncio apuntó a revertir lo sucedido en el traspaso entre los gobernadores Miguel Lifschitz y Omar Perotti en el 2019, año en el que se habían celebrado las elecciones el 16 de junio, y eso implicó una transición de casi seis meses hasta diciembre.

De esta manera, el Gobernador Perotti sobre fines de febrero ó principio de marzo deberá fijar mediante decreto el cronograma de elecciones.

Sobresale el día de presentaciones de alianzas (frentes), habida cuenta que en este turno electoral gran parte del ecosistema opositor (al oficialismo peronista gobernante) pretende ir a los comicios bajo el paraguas de un mega frente de partidos.

Es de suponer que el peronismo repetiría la misma figura que lo catapultó al triunfo hace cuatros años: también un gran frente, en este caso de líneas internas básicamente.

 

Los supuestos precandidatos del peronismo

 

Sin un hombre o mujer visiblemente lanzado a la contienda (aunque aparecieron muros en esta ciudad capital con la inscripción del diputado provincial de La Corriente Leandro Busatto, como precandidato a gobernador) el peronismo en este turno no tendría el “gran candidato” a gobernador, como lo fuera Omar Perotti en el 2019; pero precisamente Omar Perotti pretende erigirse como el “gran elector” del precandidato de su sector, que todo parecería indicar sería el diputado nacional Roberto Mirabella. ¿Con el mismísimo Perotti encabezando la lista de diputados provinciales?. Definitivamente daría la impresión que sí.

Quedarían por resolver las aspiraciones de Marcos Cleri (La Cámpora), Eduardo Toniolli (Movimiento Evita) Marcelo Lewandoski, y el “tapado” de cada temporada (que por lo general sigue quedando tapado).

 

Los supuestos precandidatos opositores

 

Desde la semana posterior a las elecciones generales nacionales del 2021, expresamos en esta columna que el diputado provincial  radical Maximiliano Pullaro había puesto proa (desde Ambrosetti) rumbo a la gobernación del 2023. Desde entonces peregrina la Provincia con esa intención, mientras sus equipos políticos encabezados por el presidente del Partido Felipe Michlig, tejen alianzas con propios y extraños, como por ejemplo la épica de juntar al PRO y el PS bajo un mismo techo político.

Justo es reconocer que el dirigente nacional Miguel A. Pichetto, proclamó como precandidata a gobernadora de su espacio Encuentro Republicano Federal a la actual diputada provincial Betina Florito; mientras que el senador nacional radical Dionisio Scarpín, supedita su definitivo anuncio de precandidatura a gobernador a las intenciones de su compañera de bancada Carolina Losada, de cuya boca no sale ninguna definición concreta, alimentando las especulaciones.

En el socialismo tres veces inquilinos de la Casa Gris, sólo se limitan a afirmar que competirán “con un candidato/a fuerte” a gobernador sin precisar quién podría ser, dejando para la fértil imaginación de los analistas políticos y periodistas del rubro, los nombres de Clara García y Antonio Bonfatti.

 

¿Y el “frente de frentes”?

 

En delicada elaboración, casi un trabajo de orfebrería, donde cualquier error podría arruinarlo todo.

De hecho en las últimas horas Encuentro Republicano Federal, uno de los partidos que integran la coalición Juntos por el Cambio, hizo sentir su enojo por no haber sido informado de una reunión pre constitutiva del “frente de frentes” entre radicales, socialistas, el PDP, CREO (el Partido de Pablo Javkin), el PRO y la Coalición Cívica. Tampoco habían sido anoticiados UNIR, UNO y UCeDe, restantes integrantes de la Mesa provincial de Juntos por el Cambio. UNIR en sus redes sociales también manifestó su reclamación y se alió al pichettismo en el malestar por no haber sido informados de ése cónclave.

La idea de los asistentes a ese mitin gastronómico (compartieron un asado) en el local del comité provincial de la UCR, es conformar una Mesa de Acción Política reducida a no más de una decena de participantes, que vaya definiendo las estrategias (plataforma electoral, reglamento interno, el nombre del nuevo frente) a los fines de conformar el nominado provisoriamente “frente de frentes”.

 

Hasta que se firme el “final de obra” (acta constitutiva) el armado del “frente de frentes” estará sostenido sobre dos vigas: el PRO y el PS. Si por los motivos que fueran alguno de ellos se resquebrajare, se vendría abajo toda la estructura.

¿Habría Plan B?. Si. Y lo contamos en estas páginas en noviembre “del año pasado”.



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